Ronda de juegos

Pasó la Navidad, el Año Nuevo y los Reyes Magos; fin de las fiestas. Es hora de comenzar el 2010, un año para llevar a cabo todos aquellos proyectos ambiciosos que se fraguaron meses atrás. Ahora bien, será cuestión de respirar hondo y darle para adelante, las malas ya pasaron… aunque el nuevo trabajo puede haber terminado, se cumplió el mes y todavía no me llaman de algún otro. No importa, la frente en alto y seguir intentando.

“Ronda de juegos” remite a un viejo poema que escribí de chico, el cual no contenía mayor rima que repetir la misma palabra al finalizar el verso… “Me gusta jugar / cerca del mar / ronda de juegos cerca del mar…”. Hoy en día lo recuerdo y me causa nostalgia por mi escritura naif sin sentido alguno.

Cuenta regresiva: llega Navidad

No hay mucho que decir al respecto. Desearía estar con mi novio.

Cuestión de peso

“Voy a empezar el gimnasio”, fue la consigna para el 2009. Nótese que ya se termina y nunca fui a averiguar en cuál empezar. En realidad, ganas hubo de arrancar y recuperar el peso pluma que tenía hace dos años atrás (con la incorporación de músculos o al menos un abdomen algo marcado, claro está). El gran dilema circulaba en el dinero; siempre me faltaba “cinco para el peso”. Entre cuentas y más cuentas que pagar, por más iniciativa que hubiera, resultaba imposible realizar mi cometido.

No soy gordo, pero diría que estoy algo rellenito. Si tuviera que graficar mi peso diría que incorporé unos flotadores de panza y dos jamoncitos de cachetes. Sólo los más cercanos notaron que engorde algunos kilitos demás, suficiente como para sumar un complejo más a la lista.

Hacer gimnasia no es una actividad a la que le escape, de hecho hubo un tiempo en el que iba bastante seguido y ¡duré más de un año! (hasta tenía una suerte de músculitos).

Debo confesar que nunca fui un as en los deportes, por eso el gimnasio es mi salvación. Sino empiezo en enero de 2010, ¡chau cuerpo! Mientras tanto debo mantener la “dieta” para no aumentar más hasta el nuevo año, pero en las fiestas suele abundar mucha comida de diversa índole, ¿aguantaré la tentación? Ahora sí sueno a un gordito, sniff.

Trabajo part time

El otro día empecé la odisea del planchado; una gran pila de ropa invadía el sillón del “living” y era hora de despecharla. Mientras rociaba y pasaba la plancha sobre las prendas mi mente empezaba a elaborar un balance del año, luego de mi vida… Interrumpí la labor doméstica por una “fuerza mayor”, por así llamar a la entrevista pautada el día previo, tenía que estar a las 14 horas en Núñez. Me cambié, comí unos sandwiches de jamón y queso y emprendí la caminata hasta la estación de Retiro.

Todo salió bien, debía empezar de inmediato desde mi casa. Era cuestión de volver a enfocar mis neuronas en un trabajo de redes sociales, lo cual no afectó a mi rutina ya que era algo que hacía desde hace un años atrás.

Hoy fue el segundo día de trabajo. No me puedo quejar, se me pasó volando el tiempo. Ya logré que más de cincuenta personas se hicieran “fans” de la página de Facebook del cliente que me asignaron. Todo parece indicar que empecé con el pie derecho, espero que siga así (necesito aumentar mi autoestima, lo tenía por el piso).